Cual una pequeña semilla que va rompiendo su cáscara dejando salir los brotes hacia la tierra, así sentía que lentamente, algo de orgullo propio se iba abreindo paso dentro de mi ser...
Era un sentimiento algo inusual, pues no acostumbro a sentirlo a menudo, pero no era un orgullo vanidoso, o egoísta(al menos no lo sentía aasí), sino que era algo que misteriosamente, me daba fuerza, me hacía sentir valiente...
Era algo que provocaba que mis hombros se irguieran y mi cabeza dejara de mirar hacia abajo para mantener la mirada en alto.
Me sentía...desafiante...Pero, ante qué? me pregunté...No lo sabía a ciencia cierta. NO entendía muy bien frente a qué se había puesto en marcha tal sensación.
Quizás esa pequeña semilla de orgullo que habita dentro mío, cubierta de miedos, dudas, culpas, contradicciones(y vaya a saber qué más) se había cansado del letargo y había sentido ganas de enfrentarse a la impotencia, a la indiferencia, a las injusticias por las que se veía rodeada.
Aun no sabía cuánto le tomaría llegar a la superficie y convertirse en una planta, en un árbol, o en una flor en todo su esplendor, pero al menos ya había roto su cáscara y estaba extendiendo sus brotes...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario